A medida que envejecemos, el porcentaje de grasa parda disminuye y la grasa blanca aumenta. ¿Por qué ocurre esto?
Ya no la necesitamos tanto: De bebés, nos ayuda a generar calor. Al crecer, regulamos mejor la temperatura corporal.
Cambios hormonales: Las señales que activan la grasa parda (como la noradrenalina) bajan con la edad.
Metabolismo más lento: Con el tiempo, el cuerpo tiende a conservar energía en lugar de quemarla.
Transformación: Parte de la grasa parda se convierte en grasa blanca o simplemente se inactiva.